Las actividades del Encuentro “Repensando la política” que la Pastoral Social del Episcopado Argentino realiza en Tanti, Córdoba, cerraron la jornada del viernes con un panel dedicado a la relación entre economía y política, en el que participaron el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, el Director del INTAL, Gustavo Béliz y el ex titular de la Cámara de Diputados de la Nación Julián Dominguez. La teóloga Emilce Cuda realizó la moderación y el cierre del panel.

El intendente Fernando Gray abrió las exposiciones señalando que el ajuste que el Fondo Monetario impone es “a costa de la destrucción de derechos sociales básicos”, en tanto Gustavo Beliz reclamó terminar con la esclavitud de la política ante el dinero mediante “una política de pies descalzos y con dirigentes que tengan olor a su rebaño” tal como lo predicó el Papa Francisco. Julián Domínguez, por su parte dijo que “la política es vocación de servicio y repensarla es también repensar la formación de sus dirigentes”.

Conceptos de Fernando Gray:

Me tocó asumir el municipio de Estaban Echeverría en medio de una crisis inédita, sin servicios y deuda con los trabajadores municipales. Frente a ese desafío nos propusimos planificar la gestión como una herramienta para enfrentar la improvisación y la mala inversión de gestiones anteriores. Mientras otros ponían palmeras, luces y pintaban los cordones, asumimos trabajos estratégicos menos visibles como la instalación de cloacas y una red que elevó de 19 al 74% los ciudadanos que cuentan hoy con ese servicio fundamental para la calidad de vida.

No pusimos bingos ni salas de juego y tampoco hacemos una publicidad a partir de eso. Es una cuestión ética no dejarse condicionar por quienes ofrecen ayuda para la campaña o “atenciones” que luego terminan en negocios que no favorecen el bien común sino a los interesados.

Me parece inaceptable escuchar a quienes dicen que los pobres del conurbano no pueden asistir a las universidades, porque no solo es un prejuicio sino negar la posibilidad de tener un futuro a millones de compatriotas que viven en nuestras ciudades.

Todas estas cosas, las medidas de ajuste que castigan a los más necesitados, la situación del trabajo, de quienes no tienen para comer o que se acuestan un viernes como hoy sin saber si el lunes tendrán trabajo son claros síntomas de deshumanización.

Ahora, en vez de llevar computadoras a los niños en las escuelas llevamos alimentos y zapatillas porque faltan cosas básicas. Hemos visto la tragedia de Cresta Roja que fue reabierta por el gobierno macrista como una señal de protección al trabajo, pero que de inmediato se revirtió por el abandono y las importaciones que terminaron por expulsar a los trabajadores. También el caso de Addidas, un emprendimiento productivo para centenares de trabajadores de Esteban Echeverría que logramos inaugurar luego de cuatro años de gestiones, y que ahora baja las cortinas por la importación.

La clave para salir de esto es humanizar la economía y claramente es lo opuesto a las exigencias de un acuerdo como el FMI que se realiza a costa del sufrimiento y la pérdida de derechos sociales.

Gustavo Beliz

Francisco nos convoca en Evangelii Gaudium participar, y en esa línea “primerear” en la política y por eso llegar a los pobres. Ese es el desafio de la política. La política se tiene que animar a navegar mar adentro, ir a la trinchera, a la frontera olvidada.

Creo que tenemos pendiente la idea del Pacto Social para la Casa Común.

Todo ello implica involucrarse y comprometerse. Estamos frente a una nueva forma de esclavitud de la política: con el dinero. Si no logramos romper esto no hay sociedad, economía y representación posible. El punto es el financiamiento de la política. Tenemos ejemplos extraordinarios en la argentina como Mama Antula, una mujer extraordinaria cuyo testimonio nos invita a hacer política descalzos.

Sin eso no tenemos autonomía política y estamos agarrados a una dependencia económica. Nos quedamos en una dimensión en donde los medios construyen el horizonte de la política. Necesitamos políticos con olor a ovejas, pensar en las instituciones y en la innovación económica sobre la base de la economía solidaria y popular con una articulación inteligente en el mundo de las nuevas tecnologías.

Tenemos que aprovechar los desarrollos tecnológicos desde el interés nacional, discutir la soberanía de los datos y la big data. Evitar que la técnica nos despoje de los valores y podamos incorporarla en un gran proyecto nacional.

Como decía Francisco no perdamos el concepto del festejo y la alegría. La buena nueva, si la construimos como una ética del trabajo, es que podemos primerear a favor de los pobres, y así vamos a poder ir mar adentro con compromiso y festejando.

Julian Dominguez

En Aparecida se planteó el dominio y la concentración del capital financiero internacional como una amenaza para la soberanía de nuestras naciones. Esto nos obliga a considerar la política desde otros lugar y sobre todo a no caer en la trampa de separar la política de la economía. La gran colonización es pensar que la economía es una ciencia independiente cuando se trata de políticas económicas y de discutir sus efectos sobre la sociedad, no verlo así es parte de la colonización,

La política es vocación de servicio; tenía que elegir entre el sacerdocio y la política. Hoy creo que la Iglesia es el mejor programa de la política. Hay que conducir desde el ejemplo. El mayor daño hoy es asumir compromisos que no se pueden cumplir salvo sobre el hambre y la sangre de miles de argentinos. Por eso necesitamos construir una opción creíble frente al macrismo, que bien o mal gobierna con el voto de la sociedad.

Por eso necesitamos repensar la política desde la formación de los dirigentes y desde el lugar de búsqueda del bien común. Privilegiar el interés de la patria y ser amplios hasta donde nos duela. Si queremos construir una Argentina para todos no va a ser fácil, pero ese es el desafío que vale la pena y para el que estamos hoy convocados.