Con la participación de Esteban Castro, de CTEP; Víctor De Gennaro, de Unidad Popular; Javier Romero, Director de Culto y Relaciones Institucionales de Córdoba; Alberto Vicenzi, Representante del Sindicato de los trabajadores del ladrillo artesanal y Monseñor Jorge Scheinig, Obispo Auxiliar, se dio continuidad a la jornada organizada por Pastoral Social “Repensando la política”. En esta ocasión, el eje temático fue “Evaluación del malestar social”.

SEGUNDOPANELL2En tal sentido, Alberto Vicenzi enfatizó en los males que nos deja el Capitalismo, tales como la trata de personas, el trabajo infantil, el trabajo esclavo. Todo lo que padecemos en nuestro sector de trabajadores ladrilleros que en un noventa por ciento forman parte de una economía familiar.

En ese malestar, que es real y que es el que nos convoca, creo que Francisco nos da siempre una luz de esperanza y nos guía por un camino que debemos tener como horizonte.

Tierra, techo y trabajo es un programa que nos dio Francisco y surge del diálogo junto a los movimientos populares.

Hay dos directrices que nos da el Sumo Pontífice: la innovación y la profecía. La Profecía nos convoca desde la palabra misma, porque Sindicato es hacer justicia juntos. Eso implica desviarnos del camino que tenemos por delante. Innovación: debemos ser centinelas en el Atalaya, que es la ciudad del trabajo. Desde allí debemos ver a todos los trabajadores: los que están adentro, pero también a los que están afuera. A ellos también hay que mirarlos y representarlos. Y también a los que han sido trabajadores y ya no lo son. Nosotros, desde el sindicato, representamos a los tres: a los de las fábricas que tienen trabajo y derechos; a los que están en relación de dependencia pero no tienen derechos, pues no están registrados y el tercer sector, que tiene trabajo pero no tiene derecho ni empleador, que son los trabajadores de la economía popular, basada en la solidaridad y la  reciprocidad.

La misión es poder representar a todos los trabajadores.

El desafío es organizarse para poder transformar ese presente de injusticia, aportando nuestro grano de arena desde la formación.

 

Esteban “Gringo” Castro, en su exposición, afirmó: “Hay mucho malestar y mucha bronca. Llegamos al 2001 con cincuenta por ciento de trabajadores bajo la línea de pobreza. Los movimientos populares son una continuidad histórica en la Argentina. No somos pobres a los que hay que asistir. Es mediocre la política que supone que a los pobres hay que asistirlos. Queremos que se nos respete como trabajadores y trabajadoras. El desarrollo de la concentración económica del mundo hace que haya cada vez menos patrones y cada vez menos trabajadores.”

A todo esto, llega el Papa Francisco y nos invita a un encuentro de los trabajadores informales. En su discurso de los movimientos populares, Francisco diceSEGUNDOPANELL que los pobres ya no esperan nada de nadie. Estudian, trabajan, se organizan y cualquier trabajador fuera de los cánones de la formalidad debe tener los mismos derechos que los trabajadores. Lo que venimos peleando desde hace décadas, el Papa lo puso en palabras. A pesar de lo que dijo el Papa, no cambió nada. Nos queda la movilización. Se llenó la Plaza y por ello decidimos discutir con mayor profundidad la totalidad de los temas inherentes a los trabajadores de la economía popular. Allí empieza la consideración de distintos sectores que nos habían ninguneado. Si no tenés poder, no tenés razón. SI TENES PODER, YA TENES RAZÓN Y NO TE NINGUNEAN MÁS. Hay bronca pues tenemos un Gobierno que ha decidido privilegiar a los sectores más poderosos de la economía y ha decidido transferirle la mayoría de sus recursos. El Gobierno dice “la cosa está mal, pero vamos a seguir haciendo lo mismo”, un planteo esquizofrénico. De Cambiemos no va a venir el cambio. El cambio va a venir de la organización popular, de la unidad de conjunto de los trabajadores en la lucha. Hay una evidente crisis de representatividad y el pueblo va a tener que hacerse cargo de los problemas que les atañe.

El gobierno no respeta la Institucionalidad: firmó un acuerdo de hambre y de condena para el pueblo con el FMI y ni siquiera lo hizo discutir en el Congreso de la Nación, como establece la Constitución.

A su turno, Víctor De Gennaro sostuvo: “Ojalá podamos refundar realmente la política, que hoy esta bastardeada”.

“La pobreza, en cuatro años de Martínez De Hoz, pasó del 4 por ciento al 24 por ciento. La pobreza es un problema, pero el problema es mayor porque la pobreza es a propósito. No hay mayor disciplinamiento social que el hambre y la pobreza.”

Carlos Cajade decía que detrás de cada chico pobre hay un padre desocupado. Esas políticas son un disciplinamiento social.

La Iglesia en el 2001 tuvo un rol fundamental para encontrar los diálogos y poder reestablecer la Institucionalidad.

EL HAMBRE ES UN CRIMEN. Y SI ES UN CRIMEN HAY CRIMINALES. Y SI ESOS CRIMINALES NO ESTÁN PRESOS, HAY CÓMPLICES.

Los pobres no damos lastima. Hay resistencia. Hay sobrevivencia.

Los pobres estamos haciendo resistencia. No hay que trabajar por la pobreza, hay que trabajar por la riqueza. Si hay pobreza es exclusivamente porque muchos tienen riqueza en detrimento de los demás.

La crisis está planificada: la fuga de capitales implica que no hay crisis, la crisis está provocada y es intencionada.

Hay que aprender lo que le está pasando al pueblo. Hay que entender lo que le está sucediendo a la gente.

En el sistema democrático argentino, la gente no cree, mayoritariamente, ni en los sindicatos, ni en los dirigentes políticos, ni en los medios de comunicación. Estamos en crisis de representación.Eso es un dolor, una angustia. No obstante, es un dato de sanidad del pueblo argentino: quiere decir que el pueblo entiende lo que pasa.

Todos tenemos poder, hay que democratizar el poder. No hay que tenerle miedo a la gente. Hay posibilidades.

Hay una crisis de representación. Pero no se resuelve cambiando al representante, se resuelve construyendo poder el representado, apoderando al representado.

Al joven de hoy le precarizaron los sueños. Esos sueños trabados sólo se cambian con poder. Y ese poder es la política.

Hay que recuperar el sueño de que se puede ser feliz en la Argentina. Para ello, hay que tocar intereses, incluso nuestros propios intereses.

La democracia es la herramienta fundamental por la cual ha peleado el pueblo argentino y que nosotros debemos ser capaces de cambiar.

Uno es gracias a lo diferente, puede construir una verdad colectiva si es capaz de incorporar las diferencias.

Necesitamos la política. Los trabajadores necesitamos recuperar y refundar la política, porque los poderosos compran a la política. Diálogo y consenso para animarse a creer que se puede refundar la política.

Por último, Monseñor Jorge Scheinig, sintetizó: “En Pastoral Social nos interesa construir una política del encuentro, una cultura del encuentro, intentar aprender lo que Francisco toma de la espiritualidad que se puede aplicar a la vida, que es el discernimiento. Discernimiento necesita, por un lado, del dato. Pero más importante que el dato es su interpretación. Cuando uno lo interpreta se encuentra con una realidad ambivalente: lo negro no tan negro y lo blanco no tan Lanco. Hay que describir cuales son las raíces y que eso nos lleve a un mejor obrar.

A pesar de los malestares, en este panel flotó una sensación de esperanza.  La discusión se animó no sólo a la reflexión de un relato, sino a una reflexión de lo político. Necesitamos dar pasos de una reflexión discernida. No una reflexión que haga a la propaganda, sino que haga a personas que estén tratando de encontrar una salida al malestar: posibilidad de salida creativa e innovadora.”